sábado, 10 de septiembre de 2016

Un ideal que alcanzar :)

Una meta que cumplir

Partiremos, dando la definición de cristiano:
Cristiano significa “discípulo, seguidor o imitador de Cristo”. Discípulo, porque cree en las palabras del maestro y se esfuerza por transmitir su mensaje. Seguidor, porque recorre el camino cristiano trazado por Cristo. Imitador, porque vive y da testimonio de Cristo en cada una de sus acciones.
El cristiano católico acepta la fe que nos fue revelada por Cristo y contenida en el magisterio de la iglesia católica, participa de los sacramentos y reconoce la autoridad de los obispos unidos al papa.
(…) Comportémonos con decencia, cómo a plena luz: nada de banquetes y borracheras, nada de lujuria y vicios, nada de pleitos y envidias. Más bien revístanse del Señor Jesucristo, y no se dejen arrastrar por la carne para satisfacer sus deseos. – Romanos 13, 13-14.
Probablemente se escuche, de manera constante el decir que tenemos una meta que cumplir, un objetivo, un propósito o un sentido de dirección hacia el cual se dirige todas nuestras energías, anhelos y esfuerzos. Pero, sabemos ¿cuál es nuestra meta con el señor?
Según fuentes externas decimos:
La meta del cristiano es una: alcanzar la felicidad y gozar de la vida eterna, aquella felicidad contenida de las bienaventuranzas

No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un “perfecto”, sino que prosigo mi carrera para conquistarla como yo ya he sido conquistado por Cristo. (…) pero para mí ahora sólo vale lo que está adelante; y olvidando lo que dejé atrás, corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, que es llamada de Dios en Cristo Jesús. – Filipenses 3, 12-14

Hay una meta para el discípulo de Cristo. Dios tiene un propósito para nuestras vidas. Él nos creó, nos llamó y nos salvó con un propósito bien definido.
El cristiano tiene también una meta que se basa en la comprensión de que no vivimos para nosotros mismos sino para el señor. Además, es crecer, pensar, vivir, dar y amar como Cristo



Desde mi punto de vista, creo que como cristianos que somos no debemos vivir de lo superficial, debemos de saber diferenciar entre lo bueno y lo malo, retribuir a nuestro creador con alabanzas, oraciones o realizar acciones que sean merecedoras de llamarnos Hijos de Dios. Es por ello que como discípulos del señor debemos darle un espacio de nuestro tiempo para él.

DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA NOSOTROS

Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad
Y creo Dios al hombre a su imagen.
A imagen de Dios lo creó.
Varón y mujer los creó. – Génesis 1, 27

En Él asimismo, tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
En Cristo Dios nos eligió antes de la fundación del mundo, para estar en su presencia santos y sin mancha. En su amor nos destinó de antemano para ser hijos suyos en Jesucristo y por medio de él.
Así lo quiso y le pareció bien para alabanza de la gracia gloriosa que nos hacía en el Bien Amado. En él y por su sangre fuimos rescatados, y se nos dio el perdón de los pecados, fruto de su generosidad inmensa que se derramó sobre nosotros. (…) En Cristo fuimos elegidos nosotros: Aquel que dispone de todas las cosas y las somete a su voluntad decidió que fuéramos pueblo suyo a la espera del Mesías, con el fin de que sea alabada su Gloria.- Efesios 1, 4-12


Por lo tanto si fuimos escogidos por el señor para actuar de forma correcta y no mancharnos de pecado, debemos ser conscientes de lo que hacemos, no dejarse arrastrar por la carne para satisfacer nuestros deseos, porque bien sabemos que la forma en la que debemos vivir está escrita en la única fuente de información fidedigna sobre nuestro futuro: La Biblia
Dios inspiró la Biblia, ¡y sus profecías se están cumpliendo! Nada en la Biblia indica que la recompensa del cristiano es ir al Cielo.
Pero por esa misma razón es que debemos actuar correctamente para poder llegar hasta allí.
Nuestro objetivo supremo es la gloria de Dios. Fuimos creados para la alabanza de su gloria, para que, conociéndole como Padre, y sabiendo de la grandeza de su amor, nosotros también le amáramos y viviéramos para glorificarle. Dios es glorificado en la medida en que su eterno propósito se va realizando en nosotros. Y donde no debemos de pagar con el mal sino por el contrario darle la otra cara de la moneda.
En resumen: Por mi consciencia me someto a la Ley de Dios, mientras que por la carne sirvo a la ley del pecado. – Romanos 7, 25
Analizando nuestra realidad en la que vivimos, adaptaremos este tema con relación a un asunto público que de generación en generación, año tras año; viene afectando a nuestro Perú y a todos los países del mundo. En este caso nos referimos al Trabajo Infantil.
Para comprender mejor el tema, definiremos lo que es el Trabajo Infantil:
“Es aquél que priva a los niños de vivir su etapa de niñez de manera natural. Son las tareas que les impiden desarrollarse adecuadamente y de manera digna.”

Algunas de las causas por las cuales se desarrolla este problema son:
El desempleo a los jefes del hogar, pocas oportunidades de trabajo, carencia de recursos, falta de escolaridad, el pago de salarios es mínimo, la violencia intrafamiliar, la no inclusión en programas sociales (educación, salud, etc.). Así, la situación socioeconómica, la elevada pobreza en la que vive gran parte de la población rural campesina, la dificultades lingüísticas no atendidas, los procesos de urbanización ligados a la globalización y una dolarización económica y social que se expresa en los índices de distribución del ingreso, aparecen como la base que nutre el trabajo infantil.

Por lo tanto, es que nosotros como cristianos y cumpliendo el objetivo que nos encomendó el señor:
“Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado (…)” – Juan 13, 34-35.
No debemos ser indiferentes y tolerantes frente a este hecho de ver que los niños trabajen en las calles, por tanto nuestra meta será : contribuir con los niños afectados desde el lugar que nos encontramos ayudarlos con personal profesional o con simplemente hablarle sobre nuestro creador a los involucrados de que ese niño o niña se vea expuesto a tantos peligros, decirle que hay una persona que lo observa y no dejará que le pase algo malo, que siempre lo cuidará y protegerá porque él es el único que lo sabe todo y por ende , él es el que realizará las acciones correctas para el bien siempre triunfe, haciendo que estos se sientan resguardados por nuestro señor porque de los niños es el reino de los cielos.

Bibliografía:

Fuentes escritas:
Biblia
Cuaderno del área asignada



Autora: Mishel Coraima Aranda Jiménez

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